Científicos israelíes, financiados por una multinacional chocolatera, produjeron la primera tableta de chocolate bioidéntico cultivando células de cacao en barriles con nutrientes, azúcares y vitaminas.
El producto ofrece el mismo sabor, aroma, textura y propiedades nutricionales que el chocolate tradicional, logrando especialmente manteca de cacao esencial para el chocolate con leche, para complementar la escasez global por cambio climático en productores como Costa de Marfil y Ghana, que aportan el 70% del cacao mundial.
No busca reemplazar la agricultura tradicional sino sumarla; es más económico y ecológico, ya que para una tonelada de manteca de cacao en laboratorio basta un grano, versus una hectárea de árboles en plantaciones convencionales.