El Banco Mundial presentó un plan global ambicioso para garantizar y mejorar el acceso al agua potable para mil millones de personas en cuatro años.
La iniciativa se centra en modernizar sistemas de distribución y saneamiento con inversiones masivas para revertir el impacto del cambio climático en reservas de agua dulce.
El proyecto apunta a cerrar brechas de desigualdad en poblaciones vulnerables y actúa como motor para desarrollo económico y estabilidad social en regiones afectadas por la crisis hídrica.