El alcalde de Nueva York, Eric Adams, celebró el Día de los Impuestos al anunciar un nuevo impuesto sobre segundas residencias valoradas en más de 5 millones de dólares, presionando a la gobernadora demócrata Katie Hochul para implementarlo y recaudar fondos públicos.
El gravamen apunta a viviendas desocupadas de magnates, financiando programas como transporte y guarderías gratuitas, en una ciudad con problemas habitacionales por propiedades vacías de extranjeros.
Panelistas debaten si provocará fuga de inversores, pero destacan que Nueva York atraerá pese al aumento recaudatorio.