Con más del 90% de actas procesadas, Keiko Fujimori lidera con 17% de los votos y el izquierdista Roberto Sánchez, heredero político del expresidente preso Pedro Castillo, trepó al segundo lugar con 12%, desplazando al ultraconservador Rafael López Aliaga que obtuvo 11,9%.
López Aliaga denunció fraude estilo cubano-venezolano, sabotaje por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y su jefe Piero Converto, exigiendo anular el proceso por fallos logísticos que impidieron votar en miles de mesas.
Sánchez rechazó las acusaciones como irresponsables, exigiendo pruebas concretas en lugar de movilizaciones y protestas. La misión de observación de la Unión Europea descartó elementos objetivos de fraude pese a problemas como 13 centros electorales que no pudieron votar.
Perú enfrenta una crisis de confianza tras una década de inestabilidad con ocho presidentes. Si la tendencia se mantiene con los votos rurales, habrá balotage el 7 de junio entre polos opuestos que profundizará las fracturas sociales.