René Lalique, inventor de la joyería moderna desde 1876, aprendió de orfebres parisinos y diseñó para Cartier y Boucheron. Buscaba belleza sobre lujo con materiales como esmalte, vidrio, piedras semipreciosas, perlas y marfil.
Sus colgantes, broches y collares definieron el art nouveau, inspirados en insectos, flores y serpientes. En 1900 triunfó en la Exposición Universal de París con una libélula de cuerpo femenino. Luego creó esculturas, lámparas y frascos de perfume en vidrio.
Desde 1908 se enfocó en vidrio, abandonando joyería, pero Lalique hoy reinventa su estilo en joyas, fragancias y decoración. En Joyería El Tazador asesoran sobre piezas Lalique.