Peter Magyar, el primer ministro electo de Hungría, lanzó un ultimátum a los líderes políticos del país para implementar cambios rápidos tras su victoria electoral. Exigió la dimisión del presidente Tamás Zulio, aliado de Viktor Orbán, para preservar el Estado de Derecho y la democracia húngara.
En una reunión en el Palacio Sandor de Budapest, Magyar advirtió que si Zulio no renuncia voluntariamente, usarán el mandato de los votantes para enmendar la ley fundamental y destituirlo junto con otros nombrados por el régimen de Orbán, como el fiscal general y el presidente del Tribunal Constitucional.
Esta transición ocurre en medio de una crisis energética vinculada al conflicto en Medio Oriente, mientras el panel discute el fin de 16 años de gobierno de Orbán, calificado como autocrático pese a haber sido votado.