El gobierno de Javier Milei estrenó otro capítulo de promesas incumplidas al repetir que "lo peor ya pasó" y que la inflación terminará a mitad de 2025, pese a que el INDEC reportó 3,4% en marzo, el salto más alto reciente, sumando 9,4% en el trimestre contra proyecciones de 10% anual.
Panelistas critican la desconexión entre datos oficiales y la realidad cotidiana, donde colectivos subieron 5%, supermercados encarecen leche, pan y azúcar, y la brecha entre INDEC y percepción ciudadana alcanza el 50%: la gente siente aumentos pese a la baja oficial, con alquilos al 450% desde diciembre y mortalidad infantil en alza por primera vez en 20 años.
Milei amenaza con irse si no lo acompañan, atado al "palo del barco" contra sirenas opositoras, defendiendo valores judeocristianos contra mentiras y estafas, pero repitiendo frases como "lo mejor está por venir" ignorando fracasos como inflación cero prometida para agosto. Comparan con gobiernos previos de derecha (Martínez de Hoz, Cavallo, Macri), destacando costos salvajes en salud, educación y jubilaciones empobrecidas.
El debate cuestiona el anarcocapitalismo mileísta sin industria ni consumo, azotando un "caballo muerto" que fracasa: expectativas rotas desde el 211% heredado, pero con ajustes que estrangulan la economía, donaciones caídas a comedores y empobrecimiento generalizado, mientras Milei olfatea su final político.
Encuestas muestran humor social en piso histórico de 19%, con crispación máxima; el presidente no responde a sus versiones pasadas que prometían pulverizar la inflación ya, priorizando teoría sobre evidencia empírica y gente común excluida del plan.