Mateo Chiquilín, un niño de 8 años, compite en carreras de motos infantiles desde los 6, alcanzando velocidades de 70 km/h en pistas ovales con motos de 50cc limitadas por brida, usando equipo completo de protección.
Empezó antes de aprender a andar en bici porque lloraba por una moto; su abuelo Gustavo lo acompaña, invirtiendo en el equipo sin sponsors, viajando horas como 9 a Rufino donde una vez falló el escape y motor pero aprendió a no acelerar dormida la moto.
Corre de 6 a 11 años, promedia podios; hace revisión mecánica solo, prefiere óvalo y Speedway sobre otros deportes o karting; aspira al Argentino en Santa Fe, próximo al 26 en San Andrés de Giles y Marcos Paz.
La familia sacrifica mucho, con la mamá apoyando pese al riesgo; buscan pista para entrenar y auspiciantes, mientras cumple colegio pero castigos por descuidos en moto lo mandan con abuela.