Mauricio Macri reaparece interesado en la licitación de la hidrovía, uno de los contratos de obra pública más importantes de Argentina. Cambios en el pliego dejaron fuera a proveedores chinos baratos, beneficiando a empresarios locales amigos del poder como el grupo Roman.
Macri apoya a Milei por negocios, con obsesión histórica por la hidrovía. Una empresa belga se perfila para ganar, subcontratando a estos grupos que ya hacen negocios con el gobierno.
Se denuncia discrecionalidad similar en licitaciones de rutas bonaerenses, donde dejaron afuera al gobierno provincial por no hacer "ejército político".