Las jubiladas involucradas en la venta del departamento en Caballito a Manuel Adorni declararon ante el fiscal Gerardo Polichita que no conocían al funcionario ni sabían del estado del inmueble, y que sus hijos, como Pablo Feijóo, realizaron los arreglos costosos en la cocina, baño y lavadero antes de la venta por 30 mil dólares en efectivo más saldo a pagar.
El departamento, comprado previamente por las jubiladas a Hugo Morales por 200 mil dólares en estado deteriorado, fue refaccionado completamente, generando sospechas de que actuaron como prestanombres para Adorni, quien lo adquirió por 230 mil dólares declarados, aunque solo pagó 30 mil iniciales sin intereses.
La justicia investiga quién financió las refacciones de alto nivel, mientras Adorni enfrenta cuestionamientos por su evolución patrimonial del 76%, deudas por 270 mil dólares pendientes, incluyendo hipoteca y pagos a jubiladas, además de gastos diarios, viajes y tres propiedades: Caballito, country y Asamblea.
Cristian Ritondo criticó que el escándalo afecta la credibilidad del gobierno y que Adorni falló en comunicación al no presentarse voluntariamente en tribunales, pese a predicar austeridad; Santiago Francos señaló errores como llevar a su esposa en avión presidencial.
Esto se suma al viaje familiar a Aruba del 29 diciembre 2024 al 10 enero 2025 en premium business de TAM por 5800 dólares en efectivo, contradiciendo directivas de vacaciones locales, con hotel all inclusive estimado en miles extras.