El jefe del Estado Mayor de Israel ordenó crear una zona de exterminio de unos 30 kilómetros desde la frontera sur de Líbano hasta el río Litani para desmantelar la infraestructura de Hezbollah y neutralizar su presencia, intensificando la ofensiva terrestre y aérea.
El ejército israelí atacó más de 200 objetivos de Hezbollah en 24 horas, ocupa partes del sur libanés y resiste treguas argumentando que el grupo es obstáculo para la paz, tras conversaciones en Washington entre Israel y Líbano criticadas por Hezbollah.
La guerra inició cuando Hezbollah atacó Israel en solidaridad con Irán, provocando bombardeos y ofensiva terrestre que mataron a más de 2.100 personas y desplazaron a un millón de civiles según Líbano.
La ONU insta suspender armas a Israel por violaciones graves al derecho internacional humanitario, Amnistía Internacional advierte de limpieza étnica y castigo colectivo, y la UE exige suspender acuerdos por desafío a la legalidad global.