El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) dará de baja casi mil servicios por reducción presupuestaria del gobierno nacional, afectando controles de calidad en alimentos, bebidas, cemento, ascensores y más. Esto impacta a trabajadores, industria y consumidores, eliminando detección de contaminantes, micotoxinas y análisis de aditivos.
Los trabajadores denuncian que sin estos controles estatales obligatorios, no hay seguridad en productos como carnes, lácteos y agua. Marcelo Illeño, referente del INTI, critica que el gobierno pretende que el privado controle al privado, rompiendo el círculo virtuoso de transferencia tecnológica a la industria nacional.
Se menciona cese en metrología legal, afectando etilómetros, cinemómetros y surtidores de combustible, con riesgos en seguridad vial. La industria pierde know-how y el Estado abandona su rol protector.