Fabio Agostini, llegado desde Estados Unidos, ingresó a Gran Hermano por cinco días y revolucionó la casa con su estrategia de seducción. Varias participantes se interesaron en él antes de cruzar la puerta.
Luana tomó la iniciativa, compartiendo una cena íntima con música junto al español, destacando su sonrisa, altura y presencia. La casa registró momentos de intimidad, aunque nada es privado allí.