El Comando Central de Estados Unidos obligó a 9 embarcaciones a dar marcha atrás en las primeras 48 horas del bloqueo naval en el Estrecho de Hormuz, prohibiendo buques de puertos iraníes en esta ruta clave para el comercio energético mundial.
La medida responde a la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, generando preocupación por impacto en precios del petróleo y estabilidad en Oriente Medio; la primera ronda de negociaciones en Pakistán falló y se inicia una segunda en Islamabad.
El canciller iraní Abbas Araqchi advirtió de consecuencias peligrosas por acciones provocativas de EE.UU., denunciando amenaza a la estabilidad regional en llamada con su par chino Wang Yi, quien elogió la resiliencia iraní y ofreció mediar.