Las costas bonaerenses muestran zonas antes llenas de vida marina, pero hoy sin delfines franciscanos debido a sobrepesca, contaminación y cambio climático. Estos delfines, difíciles de observar por su camuflaje, ahora escasean en la superficie.
El impacto humano altera el ecosistema del estuario del Plata, reduciendo alimento para aves y delfines. Relatos de Darwin describen abundancia pasada de marsopas y pingüinos, hoy en riesgo cerca de urbes y áreas pesqueras.
Esteban Freire, biólogo especializado en aves marinas, explica que estas especies pelágicas como albatros y petreles enfrentan mal manejo pesquero, cambio climático y desarrollo costero no planificado. Las aves registran primero los cambios oceánicos.
En puerto Quequén conviven lobos marinos con buques, pero contaminantes como metales pesados se acumulan en la cadena trófica, afectando delfines y aves. El delfín franciscano pasó a vulnerable según la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza.