Cintia Fernández y su marido Roberto Castillo generan polémica por involucrarse en el caso del niño Ángel Nicolás López, asesinado a golpes por sus padres en Comodoro Rivadavia, donde ella opina como estudiante de abogacía sin ser profesional.
En redes la acusan de frivolizar la tragedia con un show mediático, vestida de abogada y usando Instagram para visibilidad, mientras Yanina Latorre critica el marketing con filmmaker y el uso del caso para beneficio propio, comparándolo con carancheo y morbo.
Panelistas debaten prejuicios contra Cintia por su pasado en la farándula, defienden su derecho a estudiar y opinar, pero cuestionan el enfoque en su imagen sobre la víctima; algunos elogian su esfuerzo por progresar y dar visibilidad al caso pidiendo pena de muerte para funcionarios inactivos.
Cintia responde en nota que contactaron al padre y a Lorena, mamá de corazón, para ayudar a la justicia, que no le importan las críticas ni le afectan, que está plena abrazando a los papás y sueña con condena perpetua, y que sigue su camino pese a etiquetas pasadas como la chica del hilo dental.