Brad Pitt compró una lujosa propiedad en Los Ángeles valorada en 12 millones de dólares, construida en 1989 y completamente renovada, con vistas al centro de la ciudad y al Océano Pacífico.
La casa cuenta con seis dormitorios, ocho baños, sala de cine y oficina, y fue codiciada por varias celebridades de Hollywood antes de que el actor se convirtiera en su propietario, agregándola a su extenso catálogo inmobiliario en Estados Unidos.
Los panelistas destacan la buena inversión y el gusto de Pitt, quien podría mudarse, alquilarla o revenderla tras renovarla con su toque personal, como hacen muchos artistas.