La autopsia del niño Ángel de 4 años, fallecido en Comodoro Rivadavia, reveló 20 lesiones en la cabeza ocurridas en distintos tiempos, cicatrices, escoriaciones y síndrome del niño maltratado con shaking baby grave que generó edema cerebral y muerte por presión en el tronco encefálico.
La madre fue imputada por homicidio agravado por el vínculo y el padrastro por homicidio simple. Ambos recibieron prisión preventiva por seis meses. La defensa alegó coscorrones leves y retos, pero el peritaje descartó esa versión al evidenciar maltrato violento reiterado, quemas de ropa y coberturas de cabeza en días previos.
El exjefe forense Pascual Pimpinela explicó el síndrome del niño maltratado, estudiado desde hace décadas, con signos como lesiones crónicas que indican reiteración. El shaking baby provoca hinchazón cerebral sin espacio para expandirse en el cráneo, presionando el centro cardiorrespiratorio y causando la muerte, solo por sacudones violentos, no leves.
Distinguir de accidentes es clave: hay lesiones típicas como fracturas en brazos por agarre y rotación. La autopsia no es una caja negra completa, sino parte de un rompecabezas que requiere otras pericias para esclarecer hechos y autores.
En menores mayores de un año, como Ángel, la muerte violenta es sospechosa al superar el período de riesgos naturales, corroborado por protocolos como Minnesota y Femicidio.