Manuel Adorni no declaró propiedades como la casa en Exaltación de la Cruz ni el country en la Ciudad de Buenos Aires ante la OA y tardó un año en agregarlas. Financió compras con hipotecas de jubiladas y amigos, debiendo pagar 270 mil dólares en noviembre 2026 pese a sus ingresos públicos, y su viaje a Nueva York costó más de 10 mil dólares pagados por el Estado.
Panel lo califica de chantón desahuciado que lleva sospecha permanente, con bronca intensa del PRO porteño y libertarios que piden su renuncia en Twitter. Lo esconden con custodia policial para evitar acercamientos, y planean contraofensiva en Congreso con show para desviar críticas, aunque critican que ensucie a opositores cuando él subió la vara moral anticorrupción.
Adorni prometió entrevistas pero levanta restricciones a periodistas; su defensa de que otros son peores hunde más su imagen, según panelistas que lo ven políticamente acabado.