Donald Trump lanzó un ataque sin precedentes contra el Papa León XIV, primer pontífice nacido en Estados Unidos, por sus mensajes contra la guerra durante Semana Santa. La repercusión en Roma y Europa fue enorme, con incredulidad y sorpresa por el "esfumismo" del expresidente.
El Papa respondió con serenidad desde su gira africana en Argelia, afirmando que no entra en debates y que transmite el mensaje evangélico de paz. Giorgia Meloni, aliada de Trump, calificó el ataque como totalmente inaceptable, destacando que es normal que el Papa condene las guerras.
El conflicto surgió por las firmes condenas del Papa a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, y una imagen blasfema posteada por Trump que luego borró. Analistas ven un boomerang para Trump, descolocando incluso a su base conservadora católica y evangélica.
Elisabetta Piquel informó desde Roma que el Papa continúa su gira por África, promoviendo la paz en mezquitas y vigilias, sin intimidarse por el ataque.