Marisol Rodríguez, tercera generación de Sinteplast, relató cómo su abuelo fundó en 1958 en Matadero un taller de pinturas industriales para sobrevivir, pasando de fabricar solo a casi 1700 empleados en 13 plantas: siete en Argentina y resto en Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, 100% capitales nacionales.
La empresa enfrenta desafíos en Argentina con alta presión tributaria e inversión constante en innovación para surfear crisis; diversificó a pinturas hogar, automotor, lubricantes con 7500 artículos. Compara con otros países: Paraguay más simple, Brasil complejo por normas estatales variadas, Uruguay alta presión impositiva.
Protocolo familiar desde 1997-98 prohíbe familiares políticos y exige para cuarta generación universidad, maestría, inglés fluido, experiencia externa y mando medio mínimo; profesionalizaron con gerente general no familiar y mesa de gobernanza para evitar choques internos.
Optimista por talento argentino: apuestan largo plazo, rechazan ofertas de venta, informan a familia no operativa cada tres meses y valoran cercanía para decisiones rápidas pese a crisis como 2001.