El transatlántico Titanic, considerado insumergible, se hundió la noche del 14 al 15 de abril de 1912 en el Atlántico Norte tras chocar con un iceberg, causando la muerte de más de 1500 personas.
El desastre incluyó avisos de hielo ignorados, maniobras fallidas y evacuación deficiente con botes salvavidas insuficientes para los 2224 pasajeros.
Los restos, hallados en 1985 a 3800 metros de profundidad, revelaron que el barco se partió en dos; bacterias consumen el metal y podría colapsar pronto.
El vigía Frederick Fleet avistó el iceberg a las 23:40; el choque rasgó seis compartimientos estancos.