Las residentes Chantal y Delfina del Hospital Rivadavia ingresaron a la escena de la muerte del anestesista Alejandro Salazar el 20 de febrero, antes que la policía, y manipularon evidencia. Chantal, última en comunicarse con Salazar a las 10 de la noche anterior, tomó y manipuló su celular, según cámaras y testimonio de la hermana Julieta.
Delfina entró sin nada en las manos pero salió con una tablet negra que no se encontró en su allanamiento, donde hallaron otra blanca. Intentaron reanimarlo junto a otra médica, pero el fiscal Eduardo Cubría no imputó a nadie aún. Sospechan borrado de grupo de WhatsApp de 12 médicos.
La criminalista Florencia Dorante explicó que la vulnerabilidad de la escena cuestiona pruebas, pero datos en la nube como WhatsApp o iCloud podrían recuperarse, aunque no al 100% si se apagó el dispositivo. Preguntan por qué manipularon el celular en shock y qué oculta la tablet.
Salazar fue hallado con vía en el pie, ampollas de Propofol y otra sustancia; la muerte es dudosa sin carátula de crimen.