Donald Trump descalificó al Papa, llamándolo "Pope Leo", acusándolo de ser débil contra el crimen, favorable a armas nucleares iraníes y con pésima política exterior. Trump afirmó no ser fan del Papa y sugirió influencia en su elección para contrarrestarlo.
El vaticanista Sergio Rubín calificó las declaraciones como descalificadoras y sin precedentes, recordando cruces previos con el Papa Francisco por el muro con México. Rubín destacó que Trump pasó de disensiones a ataques directos, acusando al Papa de debilidad y apoyo a Irán.
El Papa respondió con tono firme pero calmo durante un vuelo a Argelia, en el inicio de un viaje de 10 días por África. Dijo no atacar a nadie, oponerse a la guerra por el Evangelio, rechazar malinterpretaciones de su mensaje religioso y aclaró no temer a la administración norteamericana. Respondió en inglés para que EE.UU. lo entendiera directamente.
Trump subió y borró una imagen generada por IA donde aparecía como Jesucristo sanando enfermos con bandera de EE.UU. y aviones militares, provocando indignación entre católicos y evangélicos conservadores que lo tildaron de blasfemia. Rubín criticó el uso político de figuras religiosas en el contexto de la guerra en Medio Oriente.