En Otro día perdido, el panel discute anécdotas de ir al teatro, criticando la moda de señalar famosos y obligarlos a saludar. Relatan experiencias donde actores sangrientos toquetean al público.
Destacan el "protocolo Mirta" para Mirta Legrand: la reciben con su canción sonando, micrófono, luces, séquito y asiento preferencial en fila 5 o 11 del Gran Rex. Bromean sobre entrar con su música y la bendición implícita.
Concluyen que es único para ella, proponiendo imitarlo humorísticamente en sus shows.