El pan sin gluten deja de ser producto especial para llegar a más mesas gracias a la ciencia y revolución artesanal en obradores, devolviendo sabor y textura.
Sin gluten, el pan amenaza con desplomarse en el horno, pero ahora la paciencia crea panes que crujen, emocionan y permiten disfrutar sin miedo, más digestivos y a veces superiores al convencional de trigo.