El presidente Javier Milei admitió que el índice de inflación de marzo, del 3,4%, es un dato malo que le repugna, aunque prometió explicaciones en su discurso ante la AMCHAM. El número acumula en el año 9,4%, casi la meta presupuestada para todo 2026 de 10,1%.
En el panel, destacaron que rubros como educación subieron 12,1% por estacionalidad y paritarias, transporte 4,1% por tarifas y combustible, y vivienda 3,7%. Alimentos y bebidas quedaron en línea con el 3,4%. La canasta básica alimentaria requiere más de 680 mil pesos para una familia tipo, y la total supera 1,4 millones para no ser pobre.
Milei explicó el dato por shocks descomunales desde mediados de 2024, como corrida cambiaria equivalente al 50% de M2 y ataques opositores al equilibrio fiscal. Defendió la corrección monetaria y proyectó baja futura por demanda de dinero y tasas de interés descendentes. Consultoras independientes estiman abril entre 2,3% y 2,7%.
El ministro Luis Caputo anticipó desinflación desde abril, con tasas bajando y demanda de dinero recuperándose. El análisis vincula el mal humor social a salarios atrasados en sectores como industria, público, comercio, educación y construcción, que concentran 14 millones de trabajadores.
El gobierno enfatiza que pese al dato malo, el modelo resiste ataques y ganará si persiste, recordando victorias electorales pese a intentos de desestabilización.