Marcela Baseni denuncia que la justicia de Santa Cruz, liderada por la jueza Rosa González, le quitó a la fuerza a su hijo Milo de 8 años en Tandil para entregarlo a un padre violento pese a informes psicológicos que certifican abuso, incluyendo obligarlo a oler su propia orina como castigo. El niño lloró cinco horas en comisaría gritando "mamá no me sueltes" sin intervención de psicólogos ni asistentes sociales, mientras el padre no cumple cuota alimentaria y tiene pericia psicológica negativa y alto riesgo de violencia doméstica.
Baseni relata que no sabe dónde está Milo desde ayer a las 5 de la tarde, ya que el padre y su pareja no responden mensajes ni llamadas, y la oficina de niñez de Caleta Olivia informó un desperfecto mecánico en la camioneta 0 km usada para llevárselo. Fueron tres visitas de revinculación ordenadas por la jueza, pero ahora no hay restitución ni comunicación, y el padre no se presentó para que el menor sea escuchado.
La madre acusa discriminación porque tiene siete causas abiertas sin respuestas, mientras el padre "tiene coronita" por su trabajo, y critica que la jueza ignora expedientes con violencia naturalizada por el niño para protegerla. Recibió intimación por escolarización el 9 de marzo sin autorización para mudarse a Tandil, pero dejó todos los datos de contacto y domicilio.
Baseni exige justicia por los derechos de Milo y revela que hay muchos casos similares, sugiriendo plata o política detrás de la jueza Rosa González, a quien piden declarar incompetente por no proteger a los menores.