Una señora mayor robó la cartera de otra entretenida charlando con amigas en una confitería de Mar del Plata, dejando el bolso en el piso.
La ladrona, con lanzas en mano, relojeó, agarró la cartera con impunidad y se fue; ya la tienen identificada por cámaras y monitoreada en otras confiterías.
Las amigas no se dieron cuenta; el robo sirve de advertencia para no dejar carteras en sillas o piso.