Fuertes inundaciones obligaron a suspender operaciones de la línea férrea del corredor de Lobito en Angola, vital para minerales como cobre y cobalto. Los ríos desbordados inundaron puentes sobre río Jalo en Cubal y Caimbambo, y río Cavaco cerca de Benguela.
Las aguas arrastraron casas, alimentos y pertenencias, dañando vías férreas. Los trenes transportaban azufre hacia minas de República Democrática del Congo y productos desde puerto.