Osvaldo, un jubilado que cobra la mínima de 420 mil pesos, vive en su auto en la calle de Devoto junto a su perro Lolo porque las pensiones rechazan animales y él se niega a abandonarlo por lealtad absoluta. Prefirió dejar su alquiler anterior antes que separarse de Lolo, a quien conoció en un taller familiar y que incluso le salvó la vida alertándolo durante un asalto con cuchillo.
Vecinas como Bárbara y Marita, autodenominadas ángeles guardianes, lo asisten diariamente con comida, vacunas y desparasitaciones para ambos. Osvaldo rechaza ayuda de sus dos hijos peluqueros por orgullo propio, aunque ellos insisten, y acepta pagar hasta 300 mil pesos de alquiler. Es un hombre educado, autor de poemas y libros no editados, que transcribe su yo interior.
Durante el programa, la llamada de Estela de Villa Adelina resolvió la situación: ofrece gratis la habitación de sus padres fallecidos en su casa humilde, con espacio para el auto y Lolo, compartiendo su amor por los animales como su perro Rodrigo de 15 años. Osvaldo expresó felicidad por encontrar "gauchos en la pampa".
El programa abrió un alias rias.osvaldo.037.mp para donaciones, que escalaron rápidamente a más de 7 millones 800 mil pesos para arreglar el auto y necesidades. Todos emocionados celebraron esta historia de amor incondicional en tiempos de violencia y falta de empatía, con promesa de updates al final del programa.