Inició el segundo juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona en el Tribunal Oral 7 de San Isidro, casi un año después de que se declarara nulo el primero por el escándalo de la jueza Julieta McIntosh. Siete personas del equipo médico enfrentan cargos por posibles omisiones que llevaron a la muerte del ídolo del fútbol, con familiares exigiendo justicia.
El fiscal Patricio Ferrari acusó al equipo de ser un grupo de improvisados que abandonaron a Maradona a su suerte en una internación domiciliaria cruel y desprovista de cuidados básicos, mostrando una hoja en blanco para simbolizar que no hicieron nada pese a múltiples alarmas. Víctor Burlando, de la querella, usó un estetoscopio para destacar que un chequeo vital básico habría salvado su vida, criticando la falta de signos vitales monitoreados durante 14 días.
Las defensas argumentan problemas administrativos sin dolo penal, atribuyéndose culpas mutuas y negando responsabilidad directa, como el abogado de Luque que insiste en que no había gestión formal de internación. Las hijas Dalma, Gianinna y Jana asisten con pesar, esperando sentencia antes de mitad de año, mientras Hanna se mostró conmocionada pero convencida de abandono probado por audios.
El nuevo tribunal, integrado por jueces prestigiosos como Alberto Gai y Rolón, enfrenta presión mundial y pide no transmitir todo para proteger testigos de 95 programados. Panelistas en estudio cuestionan la desidia de los médicos, audios reveladores de indiferencia y la necesidad de internación hospitalaria dada la historia cardíaca y de adicciones de Maradona.
Defensores como Baudry critican sombras como Matías Morla, interrumpidos por el tribunal, mientras querellas ven autoinculpaciones en conversaciones. La cobertura en vivo destaca bronca pública por negligencia aparente.