La ciencia advierte que sin suelos sanos no hay uvas de calidad ni producción sostenible en viñedos, base del sector vitivinícola antes olvidado.
La calidad del suelo impacta directamente la salud de las plantas: en suelos ricos en nutrientes crecen plantas sanas, menos susceptibles a enfermedades.
Investigadores promueven buenas prácticas agricolas para conservación y recuperación del suelo, con interés creciente en comunidades microbianas y biodiversidad mediante nuevas metodologías.