La justicia española procesó a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, por tráfico de influencias, malversación, corrupción en negocios y apropiación indebida.
El juez Juan Carlos Peinado comparó sus acciones con regímenes absolutistas como el de Fernando VII, alegando uso de cercanía presidencial para provecho personal desde su rol en la Universidad Complutense.
Dirigió la Cátedra Transformación Social Competitiva, gestando contactos con empresas bajo lupa; el gobierno apela, alegando motivación política del juez.
Félix Bolaños, ministro de Justicia, criticó la decisión como daño irreparable a la justicia; Sánchez no se pronunció públicamente en gira por China.