Una batalla campal estalló en un tradicional torneo de voley femenino en Chaco entre padres y madres de jugadoras, descontrol total sin policía presente pese a ser evento familiar e integrador.
Las jugadoras intentaron calmar, pero padres nocivos generaron escándalo en deporte de bajo roce como voley, donde conflictos suelen ser mínimos como pelotas dudosas. Es síntoma de tiempos violentos con diálogo cero.
Expertos critican a padres agresivos que dañan desarrollo hijos; se necesita policía y calma para detectar talento en estos torneos clave para el deporte argentino.