Ursula von der Leyen alertó sobre el peligro del bloqueo naval de Donald Trump al Estrecho de Hormuz y exigió el restablecimiento de la libertad de navegación, vital para la estabilidad regional. La presidenta de la Comisión Europea criticó las guerras por intereses económicos y pidió coordinación europea en precios de energía, con un aumento de 22 mil millones de euros en facturas de combustibles fósiles desde el inicio del conflicto con Irán.
El primer ministro británico Keir Starmer rechazó apoyar el bloqueo estadounidense y priorizó la reapertura total del estrecho para evitar subas en precios de petróleo y gas que impacten en las facturas energéticas de los británicos. Starmer unió esfuerzos diplomáticos con otros países para mantener la navegación libre, culpando acciones iraníes y el bloqueo de EE.UU.
El portavoz ruso Dmitry Peskov advirtió que las medidas de Washington elevarán los precios internacionales del petróleo, desestabilizando el orden económico mundial. Rusia observa con preocupación la intervención unilateral de EE.UU. en la ruta estratégica por donde circula gran parte del crudo global.
La primera ministra japonesa Sanae Takaichi pidió a Irán y EE.UU. un acuerdo definitivo para normalizar el tránsito comercial en el estrecho, del cual Japón depende en un 90% para su petróleo. Agradeció la mediación paquistaní en las fallidas negociaciones y evitó pronunciarse sobre intervención directa.
Estos anuncios siguen al bloqueo ordenado por Trump tras fracaso de charlas en Pakistán, con Irán controlando el estrecho con minas y amenazando un "torbellino mortal", mientras Arabia Saudí repara su oleoducto para evadir la ruta.