En la temporada 2019-2020, más de 55.000 turistas visitaron Antártida en buques, superando a los 4.000 científicos y personal logístico, recorren la península y desembarcan en verano.
El desafío es un turismo sustentable regulado por protocolos para minimizar impacto durante ciclos reproductivos de especies.
Los recursos naturales clave están protegidos por el Tratado Antártico y Protocolo de Madrid, aunque discusiones sobre soberanía y explotación persisten, manteniendo la paz y cooperación internacional.