Donald Trump protagonizó un momento viral al recibir personalmente dos hamburguesas de delivery en la puerta de la Casa Blanca de una repartidora de DoorDash, una señora de mediana edad, a quien le dio 100 dólares de propina y con quien habló de la eliminación de impuestos a las propinas que impulsó para trabajadores del sector servicios.
En ese contexto informal, Trump hizo declaraciones sobre el petróleo y la tensión con Irán, recordando su bloqueo naval al Estrecho de Hormuz para presionar al régimen de los ayatolás, que se niega a ceder control del paso, detener el enriquecimiento de uranio o cobrar peajes ilegales en aguas internacionales, tras el fracaso de 21 horas de negociaciones con EEUU, Pakistán e Irán donde tampoco se descongelaron activos iraníes.
Panelistas destacaron el daño del bloqueo a socios de Irán como China e India, beneficiando a Vladimir Putin, y la tregua inestable en Medio Oriente. Además, mencionaron la pelea abierta de Trump con el Papa León XIV, de origen peruano y crítico previo de su política migratoria, a quien Trump le atribuyó su elección.
Los medios iraníes contraatacaron con propaganda humorística, usando minions para burlarse de Trump y mostrar a monarquías árabes festejando detrás de él, en una guerra de narrativas que incluye cómics infantiles.