Roberto, ganador de la primera edición de Gran Hermano, cuenta en vivo su experiencia de 119 días aislados y cómo el corralito le impidió cobrar el premio completo en dólares, recibiendo solo una fracción tras la devaluación.
Explica que usó el dinero para emprender en ropa de trabajo con estampados y bordados, tras entrar al programa por necesidad económica familiar. Revela haber sufrido depresión post-fama, con tratamiento médico y terapia continua, y niega que el encierro causara su problema de salud mental.
Habla de su buena relación con Silvina Luna, a quien prestó su departamento al salir, y menciona un grupo de WhatsApp con exparticipantes como Magalí. Critica el actual Gran Hermano por placas masivas de nominados que generan más llamadas, falta de castings genuinos y participantes con redes sociales previas.
Se despide agradeciendo el cariño del público y deseando lo mejor al programa.