Ricky Sarkany lanzó su autobiografía Memoria de un zapatero, ilustrada con tapa de zapato de taco alto, prólogo de Daniel Adad y relatos desde sus bisabuelos zapateros húngaros judíos.
Contó la historia familiar marcada por el Holocausto: su madre en Auschwitz separada de su hermana por Mengele, su padre escapando de un carro a campos de exterminio haciéndose pasar por médico ruso, huyendo del comunismo en bote con su madre embarazada hasta llegar a Argentina con 60 dólares.
Relató su pasión por zapatos heredada, aprendiendo el oficio desde niño, abandonando ingeniería por marketing inspirado en su padre, ajedrez como entrenamiento mental que lo hizo calculador pero le costó disfrutar, y anécdotas como casi pelearse en un torneo.
Habló de su familia de cuatro hijas, la muerte de Sofía a los 31 años por enfermedad que lo transformó espiritualmente, perdiendo miedo a la muerte y valorando transformar dolor en recuerdos hermosos, rodeado de mujeres y agradecido por la vida pese a crisis pasadas.
Emocionado, enfatizó disfrutar el camino, ser agradecidos y transformar como hace con el cuero en objetos de deseo, con stickers de cariño en el trabajo tras la pérdida de Sofía y ahora nietos en camino.