Graciela Molina, ex policía retirada de 68 años, y su hija Victoria Cansio, policía en actividad de 34 años, declararon ante el fiscal Policita que prestaron 100 mil dólares en efectivo a Manuel Adorni en noviembre de 2024 para comprar una casa en el country Indioquá. Ambas ratificaron la operación a través de la escribana Adriana Novechenko, a quien sí conocían, aunque negaron conocer personalmente a Adorni hasta el día de la hipoteca.
La justicia cuestiona el origen del dinero ante los bajos ingresos policiales: Molina explicó que cobró por un juicio de sucesión tras la muerte de su marido, mientras Cansio tenía clientes vinculados al narcotráfico en el pasado. Adorni pagó intereses mensuales de 900 dólares primero y luego 600 dólares tras abonar 30 mil dólares, y aún debe 70 mil dólares hasta noviembre. Declararon dos horas y esquivaron ofrecer servicios de préstamos habitualmente.
La operación incluye 20 mil dólares extras para gastos y 5 mil de expensas, totalizando un monto llamativo para un funcionario que ingresó hace menos de un año. Otras dos jubiladas de Caballito declararán el miércoles por un préstamo de 200 mil dólares similar, generando más ruido. Adorni enfrenta pago de 270 mil dólares en siete meses.
El gobierno blinda a Adorni con apoyo de los hermanos Milei pese al escándalo: sigue en su puesto, prepara informe en Diputados el 29 de abril y evitó escraches en visita al Malbrán con Karina Milei y Mario Lugones. Patricia Bullrich toma fuerza, pero Milei decidió no involucrarse y dejar a la justicia.