La justicia avanza en el caso de Manuel Adorni con el testimonio de nuevas prestamistas: Graciela Isabel Molina, jubilada de la Policía Federal de 68 años, y su hija Victoria Cancio, oficial ayudante subinspectora, quienes entregaron 100 mil dólares en efectivo para la compra del departamento de Adorni en Parque Chacabuco.
Las mujeres declararon ante el fiscal Gerardo Pollicita que llegaron a Adorni a través de la escribana Adriana Nechevenko, quien les consiguió el contacto y se llevó una comisión. Afirmaron no conocerlo previamente y que fue su primera operación de este tipo, justificando los fondos con un trámite sucesorio y juicios laborales del padre.
El fiscal analizó los chats entre las prestamistas y la escribana, sospechando irregularidades en el rol de Nechevenko como intermediaria financiera, incompatible con su función pública ante una persona expuesta políticamente (PEP) como Adorni. No reportó operación sospechosa ni origen de fondos.
Adorni debe aún 70 mil dólares más intereses al 11% anual; pagó 30 mil en noviembre pasado. Comparan con operación anterior en Caballito sin efectivo ni intereses. Investigan movimiento patrimonial versus ingresos declarados de Adorni y su esposa Bettina Anceletti.