La policía irrumpió el 13 de marzo en la casa de José Luis Orellana, con discapacidad intelectual, y su esposa María Celeste Salinas en presencia de sus hijas menores.
Golpearon a Orellana causándole sangrado en la cabeza con cuatro puntos, sin orden de allanamiento ni detención; lo llevaron preso a Campana pese a no notificársele una perimetral previa por violencia de género.
La abogada pidió excarcelación que fue denegada; Orellana ya había estado preso dos años por causa anterior.