Peter Magyar se convierte en el nuevo primer ministro electo de Hungría tras derrotar a Viktor Orbán en los comicios, marcando una derecha más moderada y europeísta.
Magyar planea diferenciarse de Orbán visitando Bruselas y Polonia en lugar de Moscú, criticando al saliente canciller Péter Szijjártó por destruir documentos y mantener lazos con Sergei Lavrov.
Aunque no bloqueará la ayuda a Ucrania como Orbán, negociará ventajas para Hungría, que perdió gasoductos rusos y se alinea más con la Unión Europea y OTAN.
Orbán, en el poder 16 años y aliado de Vladimir Putin, cayó estrepitosamente; Ursula von der Leyen celebró el resultado como victoria de libertades fundamentales.