Una investigación del New York Times reveló cómo se planificó la guerra contra Irán. El 11 de febrero, Benjamin Netanyahu presentó a Donald Trump en la Casa Blanca un plan con filminas para cuatro pasos: asesinar al ayatolá Ali Khamenei, destruir capacidad misilística iraní, apoyar protestas internas y combatientes kurdos para cambio de régimen.
Trump aprobó inicialmente con "suena bien", pero asesores advirtieron el 12 de febrero que un levantamiento popular y cambio de régimen eran imposibles. El 26 de febrero, en última reunión, confirmaron posiciones antes de lanzar la ofensiva desde Air Force One el 28 de febrero, llamando a iraníes a salir a las calles.
Se cumplieron al menos el asesinato del ayatolá y debilitamiento misilístico, transformando el conflicto de proxies a confrontación directa.