Las elecciones presidenciales en Perú enfrentaron un caos logístico sin precedentes que obligó a extender la votación al lunes para más de 50.000 ciudadanos, con fallas en la entrega de urnas y material en 13 centros del sur de Lima por culpa de una empresa de transporte.
El desorden generó indignación masiva entre electores que hicieron cola horas, perdieron trabajo sin compensación y gritaron "fraude" y exigieron sanciones a la ONPE. La Policía detuvo al gerente de gestión electoral por omisión y demora.
Con el escrutinio avanzado, Keiko Fujimori lidera con 17% rumbo a la segunda vuelta del 7 de junio, seguida por Rafael López Aliaga y Jorge Nieto, todos de derecha, en un proceso con 35 candidatos pulverizados y desconfianza por crisis institucionales.
Los resultados pasaron a segundo plano ante la logística fallida, que impidió el voto en una jornada y acentuó el agotamiento ciudadano tras seis presidentes en un periodo.