En el festival Coachella, Justin Bieber cobró 10 millones de dólares por el show principal del sábado, pero optó por un set minimalista de 20-30 minutos reproduciendo su playlist de YouTube y cantando encima, evocando sus inicios como artista de la plataforma.
Tras gran show de Sabrina Carpenter el viernes, Bieber generó indignación por la austeridad: "como un karaoke casero", dicen fans que se sintieron estafados pese a su regreso tras cuatro años. Duró hora y media total, mostrando covers y hits nostálgicos.
El panel debate si justifica el cachet: algunos ven homenaje genuino, otros piden devolución de entradas por falta de producción. Bieber cambió estilo actual vs hits juveniles.
Espectadores pagan caro esperando mega producciones, pero Bieber priorizó intimidad.