La inflación de marzo superó el 3% o llegó a 3,5%, considerada picante pero esperada por ser un mes complicado, con una clara desaceleración en abril gracias a la política monetaria restrictiva y ancla fiscal sólida.
Las ventas de combustibles cayeron un 3% en marzo pese a aumentos del 20-25%, impactando el transporte que enfrenta subsidios limitados y gasoil caro, resolviéndose con menos frecuencia y unidades en las calles. El gobierno evita subas en tarifas por impacto social, mientras empresas reclaman compensaciones para sostener el superávit fiscal.
Federico Domínguez explicó que la inflación actual responde a rezagos monetarios de la caída de demanda de dinero del año pasado, reacomodamiento de precios relativos e impacto de la guerra, pero las condiciones están dadas para una baja sostenida similar a casos como Perú o Israel. Se destacó la compra de dólares como indicador positivo de demanda de dinero y recuperación del consumo privado al máximo histórico sobre bases sólidas, bajando pobreza del 54% al 28%.
Se mencionó la paritaria de Moyano como moderada para evitar fundir empresarios, en un contexto donde el gobierno pide paciencia ante posibles turbulencias en la desinflación pero con avances perdurables en exportaciones y derechos de propiedad respetados.