La investigación por el robo de Propofol y otras drogas anestésicas en el Hospital Italiano se amplió e imputó a Chantal Leclerc (Tati), amiga de Delfina Lanusse y vinculada al anestesiólogo muerto Alejandro Salazar. Leclerc, quien trabaja en el Hospital Rivadavia, fue procesada por administración fraudulenta junto a Hernán Boveri y Lanusse, residentes y médicos que se quedaban con medicamentos de la farmacia para uso personal y fiestas.
La hermana de Salazar, Julieta Salazar, denunció en la Asociación de Anestesia fiestas con Propofol y vínculos de su hermano con Lanusse y Leclerc. La pesquisa reveló fallas en la trazabilidad: lotes de miles de ampollas sin control fino, permitiendo desvíos como el Midazolam encontrado en el cuerpo de Salazar. El juez Javier Sánchez Sarmiento sumó a Leclerc por pruebas como un chat de vecinos de su edificio que halló ampollas olvidadas en la lavadora común.
Hospitales públicos y privados revisan controles tras el escándalo; el ministro de Salud porteño Fernán Quiroz implementó registros nominales por profesional y auditorías para reducir desvíos de Fentanilo, Midazolam y Propofol, que representan hasta el 15% de pérdidas en áreas quirúrgicas. Allanamientos en Palermo, Pueyrredón y Cabrera no hallaron drogas, pero el encargado de Boveri describió tensiones personales en su pareja.
El caso expone adicciones en anestesiólogos por turnos extenuantes, inventos de operaciones para robos y falta de tests regulares, generando debate sobre certificaciones para cirugías.