Graciela Molina y Victoria Cancio, madre e hija policías jubiladas, declararon como prestamistas de Manuel Adorni en la compra de un inmueble por 85 mil dólares al 11% de interés a 24 meses, contactadas por la escribana Nietzsche-Benko. Ratificaron la operación, aseguraron desconocer personalmente a Adorni hasta entonces y confirmaron que él pagó cuotas de 900 a 650 dólares. El fiscal Gerardo Pollicita analiza documentos de aerolíneas y fondos para verificar si los préstamos son reales o simulados con prestanombres.
La investigación abarca una segunda hipoteca por 200 mil dólares sin intereses, con pagos pendientes en noviembre que suman 270 mil dólares más los 70 mil restantes de la primera. Adorni pagó alrededor de 90 mil dólares en operaciones inmobiliarias, pero sus ingresos contrastan con la capacidad de repago. Pendiente la declaración del hijo de una prestamista con posible vínculo con el funcionario, y revisión de declaraciones juradas patrimoniales de Adorni y su esposa.
La escribana Nietzsche-Benko conoció a Adorni hace 20-25 años por su empleo anterior, pero no realizó otras operaciones con él hasta su ascenso político, lo que complica su defensa. Como persona políticamente expuesta (PEP), debió informar a la UIF cualquier operación sospechosa, pero no lo hizo. El fiscal Ariel Lijo avanza con 120 oficios en 8 días, evaluando pruebas para decidir si cita a Adorni como imputado o testigo.
El gobierno ratifica apoyo incondicional: Karina Milei se mostró públicamente con él, Martín Menem lo respaldó confirmando su presencia en el informe de gestión del 29 de abril ante 4.800 preguntas, Patricia Bullrich defendió esperar la Justicia y Javier Milei confía en sus explicaciones hasta prueba en contrario. La estrategia es cerrar filas para no sentar precedente, pese a impacto en encuestas y narrativa anticorrupción.